El nitrógeno es el nutriente número uno limitante de la producción a nivel mundial. No puede faltar, pero su respuesta agronómica es variable y depende de muchos factores. Esa condición obliga a repensar estrategias de manejo, especialmente cuando se trata de un insumo de alto costo y baja eficiencia relativa de aprovechamiento por parte del cultivo. Ese diagnóstico, planteado por Juan Romero, de CREA Proyecto Nutrición, fue el punto de partida para explicar por qué surgió Innova, una propuesta que hoy busca transformar esa incertidumbre en conocimiento aplicado, con ensayos a escala productiva y articulación entre productores, empresas e instituciones.

“Es un insumo caro, que representa el 60% del costo agrícola. Y en coyunturas como la actual, puede ser más. Es costoso, y como si fuera poco, la evidencia científica nos dice que la eficiencia del uso del nitrógeno es particularmente baja. Por lo tanto, es ineficiente. Por ello, la inversión en fertilizante nitrogenado tiene su riesgo, aún en la soca”, dijo ante más de 300 productores que participaron en la Jornada Cañera CREA Regional NOA.

También remarcó la importancia del sistema suelo-planta como fuente de nitrógeno y el valor estratégico de conservar el rastrojo, por su aporte al reciclado de nutrientes.

“Generalmente no la vemos. No encontramos la magnitud de esta variabilidad, pero nos cuesta caro económica y ambientalmente. Y no la vemos porque no dejamos testigo en los lotes. Pero sucede cada año”, advirtió Romero, al señalar que esa falta de evidencia en campo muchas veces deriva en decisiones de fertilización poco eficientes.

En ese contexto, nació Innova. “Surgió dentro de los grupos CREA Yungas y CREA Cañaverales… la posibilidad de: che, hagamos algo, aportemos, aprovechando la red CREA, que tenemos muchas situaciones diferentes, pongamos la nutrición del cultivo bajo la lupa”, relató.

La iniciativa tiene un objetivo concreto: acortar la distancia entre la generación de conocimiento, el desarrollo tecnológico y la adopción efectiva en el campo por parte de los productores. “Básicamente es una propuesta que busca achicar la brecha que hay normalmente entre la investigación que hacen las instituciones, el desarrollo de las empresas y la adopción por parte de los productores de muchas de esas tecnologías que ya están validadas en algunos ensayos, pero siempre lleva muchos años hasta que el productor confía”, explicó.

El diferencial del programa está en su metodología: validar tecnologías en condiciones reales de producción, pero con rigor experimental. “A partir de experimentos en macroparcelas, en los campos de los miembros, la idea es validar a campo, pero con rigor estadístico”, sostuvo. “¿Qué estamos haciendo? Una red de ensayos de fertilización en caña de azúcar, cuyos objetivos son aumentar el techo productivo donde se pueda o disminuir los costos de fertilización”, destacó.

En el marco de una estrategia orientada a mejorar la nutrición de los cultivos, el proyecto también pone el foco en la evaluación de herramientas de fertilización complementaria disponibles en el mercado. Entre ellas se analizan productos que aportan, además de nitrógeno, otros nutrientes esenciales, tanto mediante aplicaciones al suelo como a través de formulaciones foliares con nanotecnología o biofertilizantes. Además, otro de los ejes centrales de la iniciativa es evaluar, en múltiples ambientes y en un período acotado de tiempo, la respuesta tanto a estos productos como al nitrógeno convencional, aprovechando la red de ensayos de CREA como plataforma de validación técnica. “A la vez, generar información que sea útil para todos y así seguir avanzando en este camino complejo”, señaló el técnico.

La escala, a la vez, marca una diferencia. “Lo más disruptivo que tiene este proyecto es la escala: hicimos en dos campañas 22 ensayos en 19 sitios distintos del área cañera provincial, además de Ledesma. Las parcelas tienen en promedio una hectárea. Por lo tanto, hoy hay en el campo 300 hectáreas de ensayo con diseño estadístico”, destacó

Romero destacó en esa línea que “son aplicados por el productor con la tecnología que él usa y cosechados por el productor”. Es decir, la información que surge desde los lotes.

Aunque el foco inicial está puesto en fertilización nitrogenada y en herramientas complementarias, la ambición del proyecto es más amplia. Innova apunta a construir información sólida desde los propios sistemas productivos, generar nuevas líneas de investigación y fortalecer el trabajo colaborativo entre todos los actores de la cadena, según explicaron en la exposición.